
La gestión de componentes críticos reparables representa uno de los principales desafíos para las áreas de mantenimiento de las operaciones mineras, debido a su impacto directo en la disponibilidad de los equipos y la continuidad de la producción.
En ese contexto, Víctor Ticona, superintendente de Mantenimiento de Procesos en gran minería, desarrolló la conferencia “Gestión Integral de Componentes Críticos Reparables en Minería”, en la que compartió experiencias y buenas prácticas para fortalecer los procesos de reparación, desde la selección de repuestos hasta el seguimiento de los componentes reinstalados.
Durante su exposición, destacó la importancia de identificar los componentes que realmente afectan la continuidad operativa, utilizando información histórica sobre fallas, pérdidas de producción y horas equivalentes de planta detenida.
“No todo puede ser crítico, porque si todo es crítico, nada es crítico”, señaló, enfatizando la necesidad de establecer criterios objetivos para priorizar los recursos de mantenimiento.
Cinco etapas para una gestión integral de componentes
Ticona explicó que la metodología aplicada en su organización contempla cinco etapas fundamentales: gestión de materiales y repuestos, almacenamiento y preservación, reparación de componentes, instalación y seguimiento de trazabilidad.
En las primeras etapas, resaltó la importancia del trabajo coordinado entre las áreas de mantenimiento, planificación y Global Supply Chain, especialmente para asegurar que los repuestos adquiridos cumplan con las especificaciones técnicas requeridas.
Advirtió que las decisiones de compra basadas únicamente en el ahorro pueden comprometer la confiabilidad de los equipos, particularmente cuando se sustituyen componentes por otros que presentan diferencias técnicas relevantes.
Asimismo, sostuvo que una adecuada gestión de almacenes debe garantizar no solo la disponibilidad de repuestos, sino también sus condiciones de conservación, evitando deterioros por corrosión, almacenamiento prolongado u otros factores.
Reparaciones con estándares técnicos y control de calidad
Respecto a la reparación de componentes, el especialista explicó que las compañías deben evaluar si resulta más conveniente realizar los trabajos mediante talleres internos o proveedores externos, considerando capacidades técnicas, infraestructura, disponibilidad de repuestos y confiabilidad del servicio.
En el caso de los talleres internos, presentó cuatro subetapas: diagnóstico inicial, inspección, ejecución y verificación.
Destacó que el diagnóstico inicial permite determinar las causas por las cuales un componente fue retirado de operación, además de contrastar los resultados con las evaluaciones de mantenimiento predictivo.
Por otro lado, señaló que las inspecciones deben considerar factores como la fatiga de materiales y la vida útil de los componentes, incluso cuando estos no presentan defectos visibles.
Durante la ejecución, enfatizó la necesidad de contar con procedimientos, instructivos y protocolos de calidad estandarizados, mientras que la verificación mediante bancos de prueba permite identificar posibles deficiencias antes de que los componentes retornen a operación.
Homologación de proveedores y trazabilidad
Otro aspecto abordado fue la importancia de establecer criterios técnicos para seleccionar talleres externos de reparación.
Ticona explicó que las empresas deben evaluar previamente la infraestructura, capacidad de ingeniería, equipamiento y experiencia de sus proveedores, evitando que las decisiones de contratación respondan exclusivamente al menor precio o plazo de entrega.
Asimismo, destacó la participación del personal técnico de campo en la elaboración de los alcances de reparación, en coordinación con las áreas de contratos y abastecimiento.
Finalmente, resaltó la importancia de documentar las intervenciones mediante protocolos con valores medibles, registros de inspección y resultados de pruebas, incorporando esta información en los sistemas de gestión empresarial para asegurar la trazabilidad de cada componente.
De esta manera, Víctor Ticona destacó que una gestión integral de componentes reparables requiere articular mantenimiento, confiabilidad, planificación y abastecimiento bajo estándares técnicos comunes, con el objetivo de asegurar que cada componente reparado retorne a operación en condiciones confiables y contribuya a la continuidad productiva de las instalaciones mineras.
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