Estos son 3 pilares de la excelencia operacional en minería: integración tecnológica, personas y toma de decisiones

Empresas mineras ya avanzan hacia modelos que estructuran portafolios de iniciativas con sustento económico, seguimiento riguroso y foco en resultados sostenibles.

La excelencia operacional en minería ya no puede entenderse como un conjunto de iniciativas aisladas, sino como un modelo integral de gestión enfocado en generar valor sostenible. Así lo plantea Dann Maclé, Líder de Excelencia Operacional en Anglo American – Quellaveco, mediante su cuenta de LinkedIn.

El ejecutivo sostiene que el verdadero salto de la industria no radica únicamente en la incorporación de tecnología, sino en la capacidad de integrar sistemas, personas y toma de decisiones a lo largo de toda la cadena de valor.

El enfoque, inspirado en los principios de In Search of Excellence de Tom Peters, propone una visión en la que procesos, equipos y datos trabajan de manera coordinada para optimizar resultados de forma consistente. En ese sentido, la excelencia operacional implica integrar áreas como mina, planta, mantenimiento y cadena de suministro, apoyándose en decisiones basadas en datos y en la mejora continua de la eficiencia, calidad y velocidad.

Sin embargo, el diagnóstico es claro: muchas operaciones mineras aún gestionan la mejora continua como proyectos independientes, de corto plazo y desconectados del impacto económico. Esto deriva en resultados poco sostenibles, desgaste organizacional y pérdida de credibilidad en estas iniciativas.

Pilares de la excelencia operacional minera

Frente a este escenario, Maclé plantea tres pilares clave:

  1. La integración de la cadena de valor —desde la perforación hasta la flotación— eliminando silos operativos para maximizar el rendimiento y reducir costos.
  2. Una gestión basada en datos, con indicadores críticos, control de la variabilidad y herramientas como el control estadístico de procesos, que permitan asegurar estabilidad operativa.
  3. La transición desde la mejora continua tradicional hacia una gestión orientada al valor, donde las iniciativas se priorizan por su impacto en indicadores como el EBITDA.

En esa línea, las compañías líderes del sector ya avanzan hacia modelos que estructuran portafolios de iniciativas con sustento económico, seguimiento riguroso y foco en resultados sostenibles, consolidando así una nueva etapa en la gestión minera.